Decierto florido , sorpresa de un viaje de trabajo.
El 26 de junio de 2024 emprendí un viaje de trabajo desde Copiapó hacia La Serena junto a mi hermano, sin imaginar que ese recorrido me regalaría un momento que quedará grabado para siempre en mi memoria. A medida que avanzábamos, el paisaje árido del desierto florido comenzó a desplegarse ante nosotros, y no pude evitar sentir una mezcla de asombro y emoción. Nunca había visto algo tan delicado y vibrante surgir en medio de la inmensidad de la arena y la roca; cada flor, cada color, parecía surgir milagrosamente de la tierra seca, como si la naturaleza nos estuviera regalando un instante de belleza imposible de olvidar. La serenidad del desierto, combinada con la explosión de vida que ofrecía el florido, me llenó de admiración y gratitud. Fue una sorpresa total, un recordatorio de que incluso en los lugares más inhóspitos puede surgir algo extraordinario. Compartir ese momento con mi hermano lo hizo aún más especial, porque ambos éramos testigos de un espectáculo que solo la pac...